
“Nada más regresar de Sudáfrica, el seleccionador francés Raymond Doménech se vio obligado a comparecer ante los diputados para explicar su gestión durante la Copa del Mundo de fútbol. Los conflictos internos entre los futbolistas, sus desplantes e insultos, la eliminación del equipo tras una pobre actuación, habían avergonzado a la opinión pública francesa desde el presidente de la República, Nicolás Sarkozy, hasta el más humilde de los articulistas. Los hechos habían llegado al punto en el que Francia exigía una explicación como si un resultado deportivo tuviera el mismo carácter que un acto de Gobierno. Unos días después, el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, decidía suspender durante dos años la actuación de la selección nigeriana a causa de su eliminación, decisión que luego rectificó. Ambos sucesos son consecuencia del poder del fútbol como símbolo de identificación nacional. Lo que pasa con la pelota se convierte en cuestión de Estado”.
Sigue el leyendo el interesante reportaje de Luis Gómez de El País sobre fútbol, sociología y política.


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