Posteado por: Bernardo | septiembre 9, 2009

Garzón en su laberinto

laberinto

Mientras la Corte Suprema de Chile condena a 15 años de prisión al ex jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional, Manuel Contreras, por los delitos de secuestro y homicidio de dos opositores al régimen militar, Baltasar Garzón, el juez que sentó en el banquillo al intocable Pinochet, se ha convertido en un preso de la justicia. Chile ordena la caza y captura de la cúpula de la policía secreta de la dictadura, pero Garzón, el super juez que rompió los tabúes de la dictadura chilena, el que persiguió crímenes de guerra en todos los rincones del planeta, ha cambiado su rol: ha pasado de acusador a acusado. Ni siquiera ha sido una consecuencia de ecuación pataleta israelí +genuflexión de Moratinos post-justicia-universal. Garzón, que ayudó a normalizar la justicia de las dos Chiles, se ha chocado contra el muro del tabú en su propio país. La prensa española da alas a las dos Españas . Y buena parte del establishment considera hasta justo que paren los pies al juez hurgón. Pero desde fuera ven las cosas como son. Nada como el espejo ajeno para mirarnos a la cara. Desde Argentina, Clarín tiene claro que Manos Limpias es “un pequeño sindicato derechista”. Y las barbaridades del franquismo son, simplemente, crímenes. El conservador Le Figaro, desde París, destaca que el juez súper estrella, en casa, “es un acusado más”. O Globo, desde Río de Janeiro, titula sin titubear que Garzón se ha convertido en un “reo dentro de su país”. Y la BBC concluye su reportaje afirmando que el caso de Garzón confirma cómo “siete décadas de oscuro pasado continúan dividiendo la España de hoy”. Garzón, como el Asterión de Borges, está preso en el laberinto de una España que no sabe sanar su pasado para mirar al futuro. En el banquillo, Garzón, tal vez, habrá pensado, masticado, las palabras inconexas de Asterión mientras busca al minotauro: “Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa. (…) Otra especie ridícula es que yo, Asterión-Garzón, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura?”.


Responses

  1. Este hombre es valiente,trabajador y le debemos un respeto ,solo esta haciendo lo que mucha gente queremos que haga y no se merece que le traten como un delincuente .


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