Posteado por: Bernardo | septiembre 29, 2009

Barcelona 2016, Madrid 1992

cobimadroñodefi

Barcelona aprovechó los Juegos Olímpicos de 1992 para transformar la ciudad. Su urbanismo renació la urbe, la proyectó al mundo. Londres, después de las Olimpiadas de 2012, habrá resucitado su hasta ahora decadente distrito Este con uno de los mayores parques de Europa, casas, escuelas, centros de salud, oficinas y hoteles. Río de Janeiro, en caso de llevarse el gato olímpico al agua, realizará una verdadera transformación urbana: mejora de transporte público, reurbanización de muchas favelas, inclusión social. El Madrid de Gallardón presume de tener el 77% de las instalaciones olímpicas hechas. Pero lo que podría ser una ventaja puede convertirse en un lastre. El documento del COI que dio un pequeño varapalo a Madrid resalta que la candidatura brasileña entiende “el poder de los Juegos de transformar una ciudad, una región y un país”. Madrid podría pasar por la historia olímpica como Atlanta 1996, que apenas dejó huella en la ciudad. Bien es cierto, que la futura/supuesta villa Olímpica de Madrid se construirá con criterios ecológicos. Pero tras la farra de hormigón de Pekín 2008, todos los candidatos se han subido al tren de la sostenibilidad. El Ayuntamiento se ha esforzado en vender el eje del Manzanares como “un modelo urbano de integración social, económica y medioambioental”, en palabras de Joaquín Mañoso, director del Planeamiento Urbanístico. No sé si conseguirán engañar (o convencer a golpe de cocktails) al COI. Pero en casa pocos olvidarán la estrategia del alcalde: Yo Alquilo Mi Propia Tuneladora a Mi Propio Ayuntamiento y Endeudo a la Ciudad durante Cuarenta Años. Alberto Ruíz Gallardón, alcalde de Madrid, cometió en el soterramiento de la M 30 (su eje del Manzanares) una auténtica barbaridad urbanísitca rociada de ego. Paga 750.000 euros al día a la banca. 17 millones cada año sólo en intereses. Con o sin olimpiadas, Gallardón va a tener que acabar su faraónico sueño. Su osadía-disparate antiolímpico. Y hay más: el eje del río no va a transformar la ciudad. Un peso pesado del urbanismo madrileño (que dejo en el anonimato) me confiesa que el proyecto olímpico no va a dejar (casi) huella física en Madrid. Si Madrid tuviese un proyecto transformador, debería haber apuntado al sudeste de la ciudad, donde se sitúan los vertederos, incineradoras y escombreras. Este pedacito del Manifiesto por Madrid pone los puntos sobre las íes (olímpicas): “Los servicios sociales privados (cínicas, universidades), los complejos de ocio exclusivos (clubs de golf), centros financieros y corporativos (ciudades empresa o el complejo de las Cuatro Torres), en el norte y oeste. Mientras los polígonos industriales, los centros logísticos y todas las instalaciones de desecho se han situado en el sur y el este de la metrópoli”. La sombra de las olimpiadas de Barcelona (todavía) es palpable y alargada. La de Madrid sabe a pasado: está enterrada en el Manzanares (y en la deuda municipal con los bancos).


Responses

  1. totalmente de acuerdo yo pienso y pensaba lo mismo tio¡¡

    http://www.blog.marcosdelvalle.com/2009/10/01/tenia-una-corazonada/


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