Posteado por: Bernardo | octubre 25, 2009

La guerra de Río de Janeiro

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“Hace tres años estuve a punto de vivir en la diana perfecta de las balas de los traficantes de Río de Janeiro. Quería mudarme a un piso más grande con luz natural. Las vistas del salón del apartamento que vi, en la calle Aarão Reis, en el barrio bohemio de Santa Teresa, me deslumbraron: horizonte, cielo, vegetación. Una favela aparentemente lejana, Fallet, como telón de fondo. El portero del edificio –un mulato charlatán– me dio un consejo.

-Amigo, no alquile el apartamento. Hace un año murió una chica. Una bala perdida.

En aquella época apenas sabía qué era una bala perdida. Menos que cada año los tiroteos entre traficantes y policía, o entre facciones de traficantes, alcanzan a más de 200 personas”.

Este es el primer comienzo que escribí para el reportaje sobre la violencia de Río de Janeiro que hoy publica El País Semanal. Al final opté por un tono más aséptico, más distante. El texto resume mis de cinco años de residencia brasileña y mis quince como periodista activo. Cuando llegué a Río no sabía nada sobre balas perdidas. Tampoco que la violencia formaba parte de la ciudad de una forma tan intensa. Ni que tenía poco que ver con la delincuencia común y que estaba muy focalizada en algunas áreas de la ciudad, sobre todo, en las favelas. Desconocía que la policía, con su política represiva, sus asesinatos arbitrarios y su corrupción profunda, es uno de los principales culpables. Hace unos días, mi compañero y amigo Francho Barón casi pierde la vida al entrar en la favela Morro dos Macacos. Una niña le explicó que en la favela “no hubo ninguna invasión” de una facción rival, como se hartó de repetir la prensa. “Fueron los policías militares los que los trajeron hasta aquí en el interior del caveirão (carro blindado), y luego los soltaron”, matizó. En algunas redacciones de Río están intentando confirmar ese rumor. No me extrañaría que fuese cierto. Infelizmente, la policía carioca utiliza el divide y vencerás y busca enfrentar a los diferentes comandos. Hasta el ejército brasileño ha usado estas estrategias macabras. En junio de 2008, el ejército brasileño, que estaba invandiendo el Morro da Providencia de Río de Janeiro, soltó a tres presuntos traficantes del Comando Vermelho en el morro da Mineira, dominado por Amigos dos Amigos. El resultado fueron 46 tiros a bocajarro (y tres muertos). En aquella época investigué lo que había sucedido. Conseguí subir a Providencia, gracias al permiso del tráfico y de una persona clave en el asunto (algo fundamental para adentrarse en favelas). Conseguí entrevistar a las madres de los jóvenes asesinados. La versión que me dio la población local fue estremecedora. Los militares habían torturado fríamente a los jóvenes. Ninguno de ellos estaba implicado en el tráfico. Les soltaron en el Morro da Mineira para limpiarse las manos, para que los matasen sus enemigos. Infelizmente, en Río de Janeiro, la policía disfraza bajo los “Autos de defesa” asesinatos y muertes de inocentes. Gracias al trabajo de Ignacio Cano (y de otros personajes que aparecen en mi reportaje), el Gobierno del Estado de Río de Janeiro (de quien depende la seguridad) está entre la espada y la pared. Pueden engañar a la prensa conservadora brasileña, pueden conseguir que la clase media apoye la solución armada, pero no van a despistar a los peridoistas extranjeros que ahora, con la nominación olímpica de Río, tenemos la lupa sobre Río. La celebración de los Juegos Panamericanos en Río de Janeiro, con una represión nunca vista, se saldó con decenas de muertos. Cuando pedí los datos de violencia a la Secretaría de Seguridad de Río de Janeiro para la elaboración de este texto, su respuesta fue surrealista: “8 víctimas en la Zona Sur por 100 mil habitantes en 2008, como en las grandes ciudades turísticas del mundo”. Ni rastro de la Zona Norte ni de la Oeste.
A poco que se rasque en al realidad social de Río, se hace evidente que la brutal desigualdad social y la falta de inversiones en las áreas pobres es otra de las explicaciones parciales del problema. Y la milicia (paramilitares) la mayor vergüenza de las autoridades cariocas, un tumor tétrico que ensombrece la Ciudad Maravillosa. El actual alcalde, Eduardo Paes, consiguió ganar apoyando públicamente la fuerza paramilitar, algo impensable en un país “civilizado”. Lo peor de todo es que la seguridad no depende de Lula (las transferencias están cedidas). Aunque el presidente, es la persona clave. Si pone todo su empeño (yo confío en él) y empieza a canalizar ingentes cantidades de recursos a las áreas más desfavorecidas, tal vez se solucine el problema de la ciudad más feliz del mundo.


Responses

  1. Realmente el reportaje es espectacular y super documentado. Creo que nadie puede criticar eso. El Gobierno de Río tendrá que ponerse las pilas y arreglar ese mal endémico
    felicidades

  2. pues a mi me ha decepcionado el texto: desorden, demasiadas referencias personales, abuso de guiones y una redacción más que mediocre. el reportaje me parece pretencioso, y el principio que aquí transcribes egocéntrico y sinsentido.

  3. La primera persona es absolutamente común en el periodismo anglosajón, de National Geographic a New Yorker. También la usan mucho en Clarín. El reportaje en primera persona (a mí me gusta más cuando hay años de vivencias personales) ya está siendo negociado en otros países. De hecho, periodísticamente es más correcto en estas situaciones.
    Atentamente
    Bernardo

  4. Pues como profesor de periodismo sólo puedo hablar bien de este trabajo. Además, en España ustedes son algo aburridos n esto de contar historias. La primer persona en una historia donde el autor está metido durante meses es necesaria. National Geographic es la referencia. Gatopardo, en América Latina, también. Deseoso estoy de leer la otra versión!

  5. Enhorabuena! está muy bien. Yo lo que quiero es que me informen, datos fidedignos, entrecomillados buenos, atmósfera…la literatura para los libros. Este texto es profundo y aborda muchos ángulos. Está estupendo

  6. pues es lo mejor que he leído sobre violencia en Río en los últimos años. Además, meterse en esos lugares como lo hace este tipo… y conseguir la información, es jodido

  7. Berni, está de puta madre. Hay mucho envidioso suelto… ¡Sigue en tu línea!

  8. Está bien, un poco conservador en estilo, creo, pero bueno. Pero en España el periodismo es un poco así

  9. Es lo mas valiente que he leido , y se nota que esta muy vivido enhorabuena .

  10. Enhorabuena Bernado, creo que está muy bien el reportaje y las fotos acompañan impresimantemente….me ha gustado mucho!
    para libre: Métete por esos sitios y veríamos si utilizarias la 1ª persona. Seguro que sí.


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