Posteado por: Bernardo | diciembre 11, 2009

Los kilómetros de tu desayuno emiten Co2 por un tubo

Imagínate un desayuno típicamente vienés: pan, jamón, queso, leche, azúcar, huevos, yogur y bebidas. Si calculamos la distancia recorrida por los alimentos llegamos a un mínimo de 5.000 kilómetros recorridos por tierra. Si le añadimos un bonito kiwi de Nueva Zelanda, 1.250 km. Y los 20.000 en un contenedor. Si sumamos el transporte marítimo o aéreo del desayuno la cifra se dispara. Leche de soja producida en el estado brasileño de Mato Grosso. Cereales cultivado en Centro América. El documental Alimentamos al mundo, del austriaco Erwin Wagenhofer puso hace tres años el dedo en la llaga de la cadena alimenticia. Y fue de los primeros en denunciar el link diabólico con el cambio climático. Un kilo de frutas llevadas en avión desde Israel cuesta casi cinco litros de petróleo antes de llegar al super. Si se llevanaca que utiliza sólo 0,2 litros.
Haz la prueba. Desayuno mediterráneo, inglés o suizo. Todos son kilométricamente insostenibles. Los análisis realizados por la gMTC Academy revelan que el largo camino a la mesa ha aumentado un 125% en los 30 últimos años. En Latino y Centroamérica se cultivan 350.000 hectáreas de soja para la industria ganadera de Austria (la misma la misma cantidad de tierra dedicada en Austria a cereales).
Y el medio ambiente pierde: impacto directo por la contaminación, energía desperdiciada, toneladas de CO2 emitidas. Una entrevista a Jeff Rubin, economista y especialista en energía de Canadá, Estados Unidos e Inglaterra, publicada en La Contra de La Vanguardia el 24 de noviembre incidía en este item insignificante para los gobernantes. Además, lo relacionaba con la crisis energética. “Digamos que el petróleo barato ya ha sido extraído y se ha dejado el caro para el final. El low cost es ecológicamente insostenible, pero ahora será económicamente inviable. En las Navidades del 2010, amigo, ya no va usted a poder comer mangos. Yo de pequeño, en Navidad en Toronto, la única fruta que tenía era la compota de manzana en tarro de mi abuela. A eso volvemos. Van a volver aquí las fábricas, porque muy pronto será imposible pagar el petróleo que cuesta mover piezas y productos entre Asia y España: económicamente insostenible. Así que tendremos que volver a producirlo nosotros todo y más cerca: desde los granitos de arroz hasta los transatlánticos. Aproximar la producción al consumidor: el mundo encogerá. América no podrá permitirse importar como ahora 6.000 millones de dólares de comida china”.

Movimientos como Via Campesina, el Movimento dos Sen Terra o el Slow Food hablan hace años de volver a la agricultura familiar, a la producción local. Pero claro, ellos son hippie-comunistas sin noción. Menos mal que los economistas se han empezado a dar cuenta. ¿Será que alguien en Copenhague tendrá el valor de proponer cambiar el sistema de producción para combatir el famoso efecto invernadero?


Responses

  1. […] el planeta es, simplemente, insostenible. Un desayuno típico de cualquier familia europea emite toneladas de CO2. La regeneración de espacios abandonados de las grandes ciudades es, en mi opinión, el gran hit […]


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