Posteado por: Bernardo | abril 20, 2010

Del Inter de Milán a las favelas

Nadie se acordará del Emperador esta noche en Milán. Nadie recordará a Adriano, el rey de Río de Janeiro, que por un tiempo fue el ídolo del Inter de Milán que marcó 74 goles. Ni si quiera cuando el Barcelona vuele sobre el terreno del campo, nadie echará de menos a Adriano, el Emperador hortera de las favelas, aquel pichichi que pidió su baja del Inter, que perdió una millonada al rescindir su contrato. Lo que poco saben es que Adriano al llegar a Río de Janeiro, se escondió dos semanas en su favela natal, Vila Cruzeiro, en el temible Complexo do Alemao , epicentro del Comando Vermelho. Dos semanas en las que ni prensa ni técnicos ni entrenadores consiguieron encontrale. Tampoco ha trascendido que Adriano, rodeado de la pobreza y humanidad de su favela-bastión traficante, recuperó el toque. El legendario Flamengo le contratró. Adriano volvio a sonreír. Tanto que a todos los partidos en los que el Flamengo jugaba en el Maracana, fletaba con su dinero autobuses repletos de personas de la favela que jamás habrían podido entrar en el templo del fútbol. La torcida (los aficionados) adoptaron una vieja canción del funk de favela, de Cidinho e Doca, que critica la violencia policial: “Yo sólo quiero ser feliz, en la favela donde nací” (vídeo). Y Adriano, junto a su compinhe en el campo, Wagner Love, propició que la prensa bautizase al Flamengo como “El Imperio do Amor”. Adriano, el rey sin trono, se convirtió en el pichichi (feliz) del campeonato brasileño. Después de haber cambiado las corbatas milanesas por las havainas tropicales, Adriano se relajó,triunfó y marcó. Algunos le acusaron de volver a Brasil para jugar más y que Dunga, el seleccionador brasileño, le viese jugar, un clásico en años de Mundial. Otros, destacaron que huyó de la depresión de caballo provocada por la frialdaz y el pijerío de los clubs europeos. Tras “la felicidad de la favela” donde nació, el nuevo local hero, se desinchó frecuentando bailes funks en el complexo, relacionándose con traficantes y bandidos. Y el escándalo llegó cuando su novia Joana Machado llegó al complicado baile funk de Chatuba (donde yo estuve en marzo) y destrozó los coches importados del Imperio do Amor (Adriano y Wagner) que habían acudido de estrangis un baile donde las canciones hablan explicitamente de sexo, drogas y narcotráfico. La vida sigue. Adriano acabó con Joana. PLayboy la quiere desnuda. El Imperio do Amor sigue levantando pasiones. De Milán a la favela, caída, ascenso y nuevo trompicón del héroe. Una bella historia que los corresponsales en Brasil se han olvidado de contar.

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