Posteado por: Bernardo | mayo 27, 2010

Recuerdos (chungos) de Arizona

Cuando salí de Arizona me prometí no volver nunca jamás. En estos últimos tiempos, desde que Jan Brewer, la gobernador de Arizona, promulgase su nueva ley contra la inmigración, aquel viaje regresa a mi cabeza. El futuro para muchos mexicanos (link a un buen reportaje de Pablo Ordaz) acaba en Arizona. La policía, gracias a la nueva ley, puede pedir la documentación a cualquier persona con cara de inmigrante y comenzar su deportación express. Además, Jan Brewer ha prohibido los “estudios étnicos” en la escuela pública. O sea: nada de historia mexicana en un estado que fue parte de México hasta 1848.

Pero vayamos a los recuerdos. Mira las fotos. No es la escena de un viejo western coloreado. Las fotos las tiré en Tombstone, un pueblo de Arizona reconvertido en circo para turistas. El pueblito está lleno de salones, de carteles de Wanted con caras de indios, de caravanas del séptimo de caballería. En sus calles hay cuatro grupos de alborotadores (pagados por el Ayuntamiento) que arman peleas con balas de fogueo. Tombstone, que significa “lápida”, fue fundado en 1879 cuando Estados Unidos expandía sus fronteras en los territorios ganados a México. Su fama de pueblo sin ley creció. El New York Times definió su Bird Cage Theatre, donde murieron 26 personas en ocho años, como la “más salvaje, ruda y malvada taberna”. Recuerdo este pueblucho con fascinación y rabia. Sus habitantes visten con la estética de un western de John Huston. Y no es mera pose: engrandecen su pasado forajido. En Tombstone circula un periodiquito, el Wild West Times, recordando las grandes hazañas de los vaqueros contra los navajos, los sioux de Toro Sentado y los Apaches de Gerónimo que ahora mismo están en pie de guerra contra los Bush. No es casualidad que en Tombstone tenga sede el proyecto Minutemen, que practica legalmente el rito al chicano y patrullan la frontera con fervor patriótico. ¿Por qué hay tan pocas crónicas que asocien el salvaje oeste de los tiroteos y este proyecto de Sheriffs vocacionales que es el Minutemen?.
Recuerdo (y ya voy acabando) mi salida de Tombstone, en una furgonetilla, por la ruta del Chicano Express que va de Agua Prieta a Tucson. La Border Patrol nos registró. Nos interrogó. Los mexicanos, aunque tuviesen papeles, miraban al suelo. Una regordeta y afable Ruth Romero me contó anécdotas de sus 20 años en Phoenix. Les trataban mal. Lo que más me chocó: algunos gringos les enseñan a los chicanos frases ofensivas en inglés como si fuese algo normal, para hacerles quedar mal. Recuerdo la sonrisa de Ruth, la nostalgia que tenía de su Veracruz natal. Y le pongo una banda sonora fin-de-post, como homenaje. Somos más americanos, de Los Tigres del Norte, que recuerda que Arizona, Tombstone y todo el sur de Estados Unidos era tierra mexicana: “Ya me gritaron mil veces que me regrese a mi tierra porque aquí no quepo yo. Quiero recordarle al gringo: yo no crucé la frontera, la frontera me cruzó. América nació libre. El hombre la dividió. Ellos pintaron la raya para que yo la brincara y me llaman invasor. Nos quitaron ocho Estados. ¿Quién es aquí el invasor? Soy extranjero en mi tierra. Nos quitaron Tejas, Nuevo México, Arizona y Colorado”.

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Responses

  1. parece por lá os estadunidenses recordam, com suas botas e chapéus, os massacres de americanos nativos na conquista do oeste, e se preparam para cair em cima de outros índios, no afganistão, paquistão, iraque, palestina (em parceria com israelenses), etc…


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