Posteado por: Bernardo | septiembre 11, 2010

En Río de Janeiro: entre dos nubes

Cuando aterricé hace dos días en Río de Janeiro, tuve la impresión de estar acariciando dos nubes. La primera: traficantes, milicia, comando, tráfico, morro, bang, violencia. La segunda: música, Ipanema, Vinicius, sofisticación, arte, parque, carnaval. La primera es la nube de palabras que un aplicativo de Internet ha generado sobre mi reportaje Río de Janeiro, ciudad de Dios y el diablo, publicado hace once meses por El País Semanal. La segunda, mi reportaje 20 sorbos para empaparse de Río de Janeiro, que fue portada de un especial de El Viajero, de El País. El infierno (primera), al lado del paraíso (segunda nube). En el medio estoy yo, y la ciudad, y mis memorias, y mis sentimientos y amigos. Mi amigo periodista y fotógrafo Ricardo Beliel, en cuya casa me hospedo, me ha despertado con una pregunta: Has escuchado el tiroteo? Hacía tiempo que no había, pero a las 6 de horas ha habido uno fuerte. Los bandidos de otras favelas se han instalado en los Prazeres, huyendo de la policía.
Entre la línea anterior y esta hay dos minutos. Me he asomado a la ventana para acariciar el infierno y cielo. A la izquierda, el morro dos Prazeres (el del tiroteo), a la derecha la bahía, el Pao de Acucar, la postal perfecta. Las dos nubes. Para los Prazeres, el gobierno local tiene dos planes. El primero: instalar una Unidade de Polícia Pacificadora (UPP): o sea, presencia policial dentro de la favela+ expulsión de traficantes, un proyecto que funciona en algunas favelas del Río turístico (sur), mucho más domesticable que el salvaje norte. El segundo proyecto: reubicar a sus vecinos en casas populares. Tengo ciertas reservas sobre su eficacia (ójala me equivoque). Eduardo Paes, el alcalde que se eligió con apoyo de los grupos paramilitares, está apostando por los fuegos artificiales. Ha construido un teleférico de poca utilidad y millonarios costes en el Complexo do Alemao, un conjunto de favelas indómito (cuna del Comando Vermelho). Quiere que se vea,que parezca que se está haciendo algo. Y es que no me fío de este tipo de político carioca: me cuanta otro fotógrafo que existe un proyecto para que los benjamines de las favelas escondan la nube/infierno a los turistas que llegan al aeropuerto internacional. Les han invitado a pintar paisajes del Río paraíso en un muro que se extenderá desde el aeropuerto al centro de la ciudad. No habrá rastro (a primera vista) de esa nube de traficantes, milicia, comando, tráfico, morro, bang, violecia. Sólo postales. Puede que la remodelación urbana, el museo levantado por Santiago Calatrava, ayuden a que Río de Janeiro deje de ser una de las ciudades más violentas del mundo. Pero los problemas son mucho más profundos. Pero creo que el maquillaje no ayudará en nada a esconder los nubarrones previstos sobre la Ciudad Marvillosa para 2016.

Votar en los Premios Bitacoras.com
Medio Oficial Premios Bitacorasúltimas noticias

post to facebook Meneame


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: