Posteado por: Bernardo | marzo 17, 2011

Rediseña el pasado, cambia el futuro

*Extracto de la convocatoria de diseño del colectivo Franconohamuerto.com. Fantástica iniciativa.

El diseño como motor de cambio. El cartel, como pólvora serena de las movilizaciones. Pósteres heterodoxos que tienen aquel objetivo ideal que un día acuñó la escritora izquierdista Susan Sontag: “seducir, exhortar, vender, educar, convencer, atraer”. Imágenes para pensar, para compartir, para actuar. Franconohamuerto.com invita a todos los diseñadores, ilustradores y artistas del mundo a crear imágenes, puñetazos visuales, con algunos de los siguientes lemas: “Save Garzón”, “Memoria histórica + democracia”, “Justicia ya” y “Franconohamuerto.com”. Los trabajos serán recopilados en una galería virtual en el Flickr y el Facebook del colectivo. Y estarán disponibles, con licencia copy left, para que los internautas los usen en pancartas de manifestaciones, camisetas, muros de cemento o pantallas de ordenador. Internet como casa común, como laboratorio. El mundo como escenario, como trinchera.
¿Qué habría pasado en el mayo del 68 francés si la Ecole des Beaux Arts de París, donde los estudiantes producieron sin costes los carteles de las protestas, hubiera contado con una herramienta como Internet? ¿Qué habría pasado durante la Guerra Civil española si cartelistas como Josep Espert, autor de la mítica bota italiana llena de fascistas invadiendo España hubiera contado con la dinamita de Twitter? En el siglo XXI, las barricadas son digitales. Sociales, compartidas, descentralizadas. En la Roma de Julio César, apenas el emperador tenía capacidad para incrustar comunicados en la pared. En el mundo cibernético, los muros son infinitos, libres e ingobernables. Y la munición del diseño puede ser rabiosamente ácida. Los internautas, rediseñando la manzana podrida de Apple bajo la campaña Green my apple, obligaron al mismísimo Steve Jobs a dar un giro ecológico a la multinacional. Diseñadores/activistas como el brasileño Carlos Latuff consigue que sus dibujos protagonicen manifestaciones en Palestina o Chiapas. ¿Qué habría pasado si la Agencia Rusa de Telégrafos, la mítica Rosta, hubiera contado con la ayuda de los internautas para elaborar sus carteles de propaganda de la Revolución Bolchevique? Quizá algo parecido a un macarra cartelismo revisited contra el capitalismo americano, como el calendario ruso anti Coca Cola de 2009. ¿Qué habría conseguido el artista antifascista Renato Guttusso, el autor del polémico Crucifixión y del famoso cartel contra la Guerra de Vietnam encargado por el Partido Comunista Italiano, con la ayuda de un ejército de arrobas? ¿Qué trazos – ¿expresionistas, surrealistas? – tendría en un póster el Tribunal Supremo español que cerca al juez Garzón por investigar los crímenes del franquismo? ¿Qué cara tendrían en un mapa de bites los políticos que se niegan a retirar los nombres fascistas de las calles españolas?
Algunos todavía piensan que el impacto visual está apenas al servicio del poder. El póster de Hope de Obama de Shepard Fairey fue un éxito, cierto. Pero más aún lo fueron los miles de réplicas y contra mensajes, como el Yes, we leak. El sistema intenta imponer sus iconos. Barbies descafeinadas, banderas homogéneas, logos redondos. Pero los ciudadanos, en el siglo XXI, reinterpretan el mensaje, lo transforman. Y lo escupen sin muros ni tapujos. Los logos, las imágenes, renacen en una espiral imparable de mutaciones. Como si cada internauta fuese un Dj de mash up, esas canciones hechas de collages de otras músicas, de partes superpuestas. El colectivo canadiense Adbusters es el más fiel ejemplo de los nuevos tiempos. Reivindican el culture jamming, un nuevo activismo donde el diseño es una de las herramientas de denuncia. Adbusters consigue sintetizar miles de protestas, gritos o manifiestos en una simple imagen, como la bandera estadounidense donde cada estrella es el logo de una marca.

Rediseña el pasado, cambia el futuro. Participa. Crea. Copy, paste. Corre a algunas de las manifestaciones que encenderán España en los próximos meses con una pancarta. Hoy más que nunca, una frase de Pierre Bernard, uno de los gurús del cartelismo del mayo 68 francés, fundador del mítico estudio de artistas gráficos Grapus, tiene una vigencia absoluta: “La diseminación pública del diseño gráfico a favor de los más desfavorecidos social y/o culturalmente hablando es una de las formas de conseguir los objetivos de una sociedad y hacer justicia social”.


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