Posteado por: Bernardo | abril 11, 2011

Ollanta Humala y los fantasmas de Perú

Los fantasmas de la historia siguen dominando Perú. De nuevo, el candidato favorito en las elecciones cae en un precipicio. Un líder radical, misterioso y populista roza la cima. Y los politólogos no consiguen explicar del todo el sube y baja de los candidatos electorales. Lo cierto es que el ex presidente Alejandro Toledo, favorito hace unas semanas, apenas consiguió un 15% de los votos. Ollanta Humala – un bizarro personaje que mezcla nacionalismo étnico y socialismo ideológico – resurgió de sus cenizas y consiguió el mayor número de votos. Keiko Fujimori – hija del ex presidente Alberto Fujimori – le sigue muy de cerca. El próximo 5 de junio Perú tendrá que escoger entre dos populistas extremos. Humala, un radical que ya se alzó en armas en el año 2000 contra Alberto Fujimori. Keiko, una derechista con un programa confuso, heredera del “chinito” Fujimori que a partir de 1990 convirtió Perú en una cleptocracia autocrática. ¿Quién se alzará con el poder? Es un absoluto misterio. Hace unos meses, la revista Altaïr me pidió un análisis socio político del Perú contemporáneo. En el artículo “Un atisbo de sol después de un siglo tormentoso” analicé el convulso siglo XX de ese país que un día fue definido como un “mendigo sentado en un banco de oro” (Antonio Raimondi). Los resultados de ayer son la continuación natural de ese artículo. En Perú, los presidentes llegan al poder empujados por casi imperceptibles movimientos y detalles. Alberto Fujimori y su misterioso Cambio 90 barrió a su enemigo, Mario Vargas Llosa. Fujimori acusó a Vargas Llosa de ser el candidato de los ricos.Y eso bastó. Llegó al poder sin programa. Por otro lado, otro clásico peruano es asaltar la presidencia e incumplir todas las promesas políticas de la campaña. Alan García, actual presidente, lo hizo en su primer mandato, en 1985 (gobierno casi dictatorial cuando se vendía como izquierdista) y repitió en el segundo, en 2006 (ha ejercido de duro neo liberal). Curiosamente, 2011 puede ser el año de la venganza de Humala. Aunque en los últimos tiempos se ha erigido como un izquierdista moderado no puede esconder la bandera que casi le hizo ganar las elecciones de 2006: un nacionalismo racial inspirado en el imaginario del Imperio Inca y en Andrés Avelino Cáceres, héroe de la guerra del Pacífico (1879-1883) que enfrentó al Perú y Chile. Su etnonacionalismo – alineado con Hugo Chávez – echó raíces. El galimatías peruano se completa con Mario Vargas Llosa, flamante premio Nobel de literatura y neoliberal convicto, apoyando a Alejandro Toledo, el político que llegó al poder tras la marcha de los ´cuatro suyos´, una revuelta popular de raíz rural. Un ex presidente, claro, que incumplió sus promesas y continuó el paseo neoliberal iniciado por Fujimori. Y hay más: el presidente que ha conseguido que Perú crezca a un ritmo vertiginoso y que la pobreza haya bajado del 48,6% al 34,3% no ha logrado ni siquiera que el candidato que ha apoyado (Pedro Pablo Kuczynski) entre en la segunda ronda. ¿Alguna explicación racional? Una parece de cajón: Perú sigue siendo un mendigo sentado en un banco de oro. La desigualdad social sigue siendo altísima. Ramón Lobo apunta a una macroeconomía que ha aplastado a Perú y no ha resuelto la economía familiar. Quizá todo lo anterior sea cierto. Pero la verdadera razón para el resultado populista de las elecciones está en los pequeños detalles. Kuczynski fue a votar con traje. Toledo fue rapidísimo en las urnas: ni siquiera pudieron hacerle fotos. Keiko Fujimori desayunó ante las cámaras, rodeada de sus sonrientes hermanos e hijas.


Responses

  1. Hola Bernardo, estoy de luto.
    Me veo en la penosa obligacion de tener que botar (sip, con B alta y no con V) por cualquier de los dos modelos opuesto y radicales, que ademas garantizan una dictadura tipo Chavez o Pinochet. Cualquiera de los dos secuestrara a mi pais y volveran unas cloacas nuestras debiles instituciones.
    Tengo 45 anios, y debo estar menopausica porque no dejo de llorar por el panorama que viene.

  2. PPK es el apodo del candidato, no el nombre del partido. Por otro lado, muy bonita esa metáfora sobre si votan rápido o se dan un baño de masas… Si fuera verdad. En esta noticia del País explican que quién votó rápido es PPK y no Toledo. Toledo votó rodeado de fans (ups, se rompió la metáfora)
    http://www.elpais.com/articulo/internacional/Kuczynski/admite/derrota/Fujimori/disputar/segunda/vuelta/presidenciales/Peru/elpepuint/20110411elpepuint_2/Tes

    Un poco más de rigor no estaría de más.


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