Posteado por: Bernardo | mayo 3, 2011

Geronimo Bin Laden

“Geronimo-EKIA”. Enemy Killed In Action, vaya. Leon Panetta, director de la CIA, anunció así la muerte de Osama Bin Laden al Gobierno del tío Obama. Cuesta creerlo, pero los estadounidenses, bautizando al mayor enemigo de Occidente (léase Bin Laden) con el nombre del indio apache Gerónimo están revelando sus cartas. El emperador está desnudo. Para Estados Unidos da lo mismo que Gerónimo fuese un indígena que defendía las tierras ancestrales de su pueblo: era un simple enemigo. Vale, hay un cierto paralelismo: Gerónimo, el último gran líder apache, fue un auténtico dolor de cabeza para el Cuarto de Caballería. Pero Bin Laden is not Gerónimo (CBS). Y la historia es un triste boomerang que vuelve destrozando todo lo que encuentra . Gerónimo murió recluido en Fort Sill, Oklahoma, maltratado, vejado. Fue obligado a abrazar el cristianismo. Gerónimo era obligado a pasear por las ferias de vaqueros y era mostrado como un trofeo. Osama bin Laden murió en un ataque que vulnera las leyes internacionales. Su cuerpo fue arrojado al mar sin el menor respeto religioso. Y los vendedores ambulantes de Estados Unidos ya tienen camisetas de dudoso gusto con la cabeza de Bin Laden.
La broma-código “Geronimo-EKIA” tiene un lado más siniestro todavía. Hace dos años publiqué en Público un reportaje, Guerra apache contra los Bush. En él, contaba que Harlyn Gerónimo, bisnieto de Gerónimo, acudió a la mismísima Casa Blanca a pedirle a Obama la calavera de su ancestro. ¿Cómo? Increíble pero cierto: la tumba de Gerónimo fue exhumada. Su calavera fue robada. El artífice no fue otro que Prescott Bush, abuelo de George Bush, siniestro personaje que se enriqueció vendiendo armas al ejército nazi durante la II Guerra Mundial. La calavera acabó en Yale University de Connecticut, un templo neocon. Y los miembros de la sociedad secreta Skulls&Bones, según revela el libro de Alexandra Robbins, Secrets of the Tomb, tienen todavía la calavera, todo un botín de guerra. La escupen, la maltratan. Beben, tal vez, cubatas de bourbon en la calavera de Gerónimo. La Guerra apache de mi reportaje, que valga la inmodestia un día después fue portada en The New York Times (me adelanté un día), no ha concluído. La guerra contra el terrorismo del tío Sam que tira cadáveres por la borda tampoco. El Gobierno de Estados Unidos tiene un problema grave: no respeta otras culturas, otras religiones. Y a pesar de la euforia del momento, el tiro puede salir por la culata. Acaba de nacer un mártir. Cien, mil, millones de personas, pueden estar sintiéndose ultrajadas. La guerra de Osama bin Laden, como la de los indios apaches, puede regresar de aquí a uno, diez o cien años. Puede estallar el día más insospechado.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: