Posteado por: Bernardo | mayo 19, 2011

Propuestas concretas de democracia participativa

Si el equipo de fútbol inglés Ebbsfleet United fuera un país sería el más democrático de Europa. Sus seguidores participan en todas las decisiones del club. Escogen, gracias a Internet y a la plataforma My football club creada para la ocasión, a los jugadores que salen al campo en cada juego. Cada hincha de este equipo de la liga Blue Square Bet South es entrenador, gestor, inversor y junta electoral al mismo tiempo. La democracia digital del Ebbsfleet United no sólo salvó la bancarrota del club si no que propició una victoria histórica en el estadio de Wembley, en mayo de 2008, frente al Torquay United.
Si la democracia española fuera un equipo de fútbol, el club estaría endeudado hasta la médula, el presidente no dialogaría con sus hinchas, cada partido sería una derrota, las decisiones de la alineación la tomarían los patrocinadores y una directiva selecta viviría a cuerpo de rey a pesar de la paro generalizado de la hinchada. Si los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas españoles hubieran instalado una plataforma de participación ciudadana similar a la de My Football club, una participación real, otro gallo de cantaría. ¿Quién habría apoyado que Alberto Ruiz Gallardón derrochase millones en obras faraónicas de dudosa necesidad endeudando a su ciudad en 6453 millones de euros? ¿Alquien habría apretado el botón para que Esperanza Aguirre se gastase más de 700 millones de dinero público en publicidad o para que en 2010 invirtiese la mitad en I+D que en autobombo? ¿Qué barcelonés habría apoyado a un alcalde que prohíbe caminar en una ciudad de playa con ropa de baño?
Cinco días después del inicio de la #spanishrevolution, la mayoría de los políticos no han entendido nada. Tiran balones fuera. Echan la culpa al otro. Los regionales piensan que la culpa es del gobierno central. Los disidentes del Gobierno que la culpa es del sistema. El Gobierno ni pincha ni corta. Deberían saber que lo que el ecléctico movimiento Democracia Real Ya está pidiendo está ya, en parte, funcionando en algunos rincones del mundo. El crowd sourcing – externalizar una tarea realizada tradicionalmente por una persona a un colectivo – usado por el Ebbsfleet United inglés tiene una aplicación política. La tecnología posibilita con extrema facilidad, por ejemplo, la transparencia democrática. Obama creo el sitio recovery.gov para que cualquier ciudadano vigile en qué se gasta el dinero público. Francia creó una web de debate participativo sobre identidad nacional, debatidentitenationale.fr. En Inglaterra, la web mysociaty está funcionando como un vigilante descentralizado, poliédrico e implacable de la clase política. El site canaliza peticiones legislativas, controla la gestión de alcaldes o propone soluciones a problemas concretos. Brasil, que parió en 1989 el concepto de “presupuesto participativo”, tiene algunos ejemplos contundentes de democracia digital. El Ayuntamiento de Guarulhos – área metropolitana de São Paulo – coordina la red nacional de ciudades con presupuesto participativo. Los ciudadanos/votantes escogen cómo, cuándo y en qué hay que invertir el dinero público. La ciudad de João Pessoa, en el lejano y paupérrimo nordeste, ha recibido varios galardones por su ciberdemocracia. Entre otras cosas, creó el programa Jampa Digital de inclusión digital. Banda ancha gratuita en la ciudad con muchos puntos de acceso a Internet que han creado una participación real en el gobierno local. Cualquier ciudadano, en cualquier rincón de la ciudad, puede enviar gracias a Jampa digital y a sus puntos de acceso propuestas concretas. En Argentina existen incluso instituciones públicas, como el Instituto para el Desarrollo de la Democracia Participativa, para incentivar la democracia digital y cooperativa.

Mientras los políticos españoles lanzan listas impuestas desde arriba, llenas de candidatos imputados, la sociedad civil acampa en la Puerta del Sol de Madrid. Mientras los partidos siguen confiando a agencias internacionales de publicidad sus campañas, la sociedad ha creado el Wikipartido, fraguado con diálogo y participación. Mientras Europa da un ultimátum a España para que limite el sueldo de sus banqueros, la derecha siguen viendo una conspiración anarco-comunista-masónica. Mientras el #democracia real lanza propuestas o Actuable consigue canalizar más de 100.000 mails en unas horas para presionar a la Junta Electoral, los políticos se disparan insultos. ¿Todavía no han entendido qué está pasando?

*La imagen me la enviado Malagón por correo electrónico.


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