Posteado por: Bernardo | noviembre 19, 2011

Diez razones por las que voto a Equo

Aprovecho la jornada de reflexión, otra perlita arcaica del sistema electoral español, para reflexionar en alto sobre mi voto en estas elecciones generales. Espero que esta reflexión personal incite otras reflexiones. Veo con simpatía toda la contracampaña electoral del 15M. Me gusta la iniciativa de Democracia Real Ya, DoriYaquiTu. También entiendo a los que abogan por el voto en blanco o nulo. Sin embargo, dudo que sirva para tirar las orejas a un sistema electoral injusto que incentiva el bipartidismo. Ya se las hemos tirado bastante desde el pasado 15 de mayo. Pienso que es fundamental votar mañana. Voto útil. Voto minoritario. #votaaotros. #nolesvotes. #cambialeslacara. Y me fascina la iniciativa #AritmEtica20N, de la que ya os hablé en este blog, para robarle escaños a los dos principales partidos votando dónde más les duele. Hace unas semanas di diez razones para votar al Partido Pirata. Considero fundamental su propuesta para la democracia. Pero infelizmente apenas han conseguido avales para presentarse en Huesca, Navarra y Teruel (no en mi circunscripción). El Partit Pirata se presenta a las cuatro provincias de Catalunya. Como ya he votado (resido en el extranjero) puedo reflexionar en alto. He votado al Proyecto Equo para el Congreso. Senado: una mezcla de Equo e Izquierda Unida (un partido coherente con recetas diferentes para salir de la crisis). ¿Por qué he apostado por EQUO, un partido que todavía no tiene representación parlamentaria? Reflexiono en alto.

1. Otra forma de hacer política. Equo se ha forjado en Red. Su programa se ha debatido horizontalmente gracias a herramientas digitales. Han hecho presentaciones frescas. Flash mobs. Bicicletadas. El anuncio que preside esta entrada también resume bastante el espíritu de Equo. Democracia 2.0, como decía aquel.

2. Reforma de la Ley Electoral. Equo plantea “la asignación de 1 diputado mínimo por provincia en lugar de los 2 de ahora, establecer un colegio de restos a nivel estatal con 50 diputados, listas desbloqueadas, eliminación de la barrera electoral del 3% y cambio de la Ley D’Hondt por la de Hare“. Me encanta, además, que defiendan “las identidades superpuestas y compartidas, la multiculturalidad, la pluralidad y el mestizaje”. De ahí a que voten los inmigrantes – estoy totalmente a favor – hay un paso. Su capítulo de Políticas de igualdad – extranjeros, mujeres, razas… – mola.

3. Estado laico. EQUO “aboga por un estado federal, laico y republicano” en su programa. En un país donde ningún gobierno ha cumplido la Constitución, aquello del Estado aconfesional, es fundamental. Respetemos todas las religiones. Pero nada de dinero público para ninguna de ellas. La religión, a la esfera de lo privado.

4. Cultural libre y digital. Equo, aunque tímidamente, se lanza a las nuevas tecnologías y a la cultura libre. Cree en el software libre, en el copy left y en la sociedad en Red. Sabe que el mundo está cambiando su matriz productiva gracias a la tecnología que posibilita el intercambio de información. No confunden P2P con piratería. Y ya es mucho.

5. Transparencia y participación. Equo quiere crear un marco de participación ciudadana en las decisiones políticas y una ley de transparencia poderosa. España es el único país de Europa que carece de una ley de transparencia. Además, Equo aboga por la inclusión digital y el voto online. Y más: quieren que redactemos conjuntamente la Constitución vía redes sociales/mecanismo wiki.

6. Educacion pública. Reconozco que no soy un izquierdista clásico ni sectario. Veo algunas ventajas en la iniciativa privada o la competencia. Pero hay cosas intocables, como la educación pública. El mejor sistema de educación del mundo, el de Finlandia, es público. Equo, a diferencia de la derecha española (PP, Ciu), considera intocable el carácter público de la educación.

7. Justicia independiente. Parece mentira, pero la España bipartidista, ese pequeño monstruo de una transición chapucera, no ha conseguido entender aquello de Poder Judicial, Poder Legislativo y Poder Ejecutivo de la Ilustración francesa. La politización del Consejo General del Poder Judicial, que funciona con el dedómetro del PP y PSOE, es escandalosa. Con Equo no habría sucedido una persecución politizada tan bochornosa como la del juez Baltasar Garzón por parte de la justicia. Su programa para despolitizar la justicia, aquí.

8. Otra fiscalidad. En un momento en el que el Estado va perdiendo recursos, otra fiscalidad es necesaria. Hay que grabar a las grandes fortunas y a los que más tienen. Ya que los ricos españoles, a diferencia de los estadounidenses o franceses, no son tan patriotas como para pedir un aumento de impuestos, ese paraíso fiscal llamado España necesita con urgencia otra fiscalidad.

9. Activismo. Juan López de Uralde, Juantxo, líder de Equo, suele definir su partido de la siguiente forma: “Yo soy activista y Equo es una acción”. Es un buen punto de partida. No es un burócrata. No es un político a la vieja usanza. Para quien no lo sepa – como la Junta Electoral boicoteó a Equo en los espacios de publicidad gratuita en televisión es posible que alguien desconozca el detalle – Juantxo fue diretor de Greenpeace en España (buen perfil aquí). Juantxo fue quien irrumpió en la cena de gala que la reina Margarita de Dinamarca ofreció a los asistentes a la Cumbre del Clima con una pancarta (peaso de vídeo sobre cómo se cocinó la acción!). Estuvo 20 días en prisión. Si alguien tiene agallas para hacer aquello bien podría encadenarse al león del Congreso hasta que cambien la ley electoral o irrumpir en la Bolsa con un pelotón de ciclistas (por imaginar algo).

10. Bipartidismo. Ni que decir tiene que cuanta más fuerza tenga Equo más daño hará al bipartidismo. A medio plazo, puede provocar el cambio del sistema.

(bis). Economía verde. Dejo la parte ecológica para el final, para el bis, porque sé que es su estigma. “Equo son ecologistas hippies”, piensan muchos. Hace años que sostengo que ser ecologista es ser revolucionario. Pone en tela de juicio todo el sistema. Realmente es fundamental caminar hacia un modelo sostenible, con otra matriz productiva. El empleo verde es un nicho. Pero sobre todo es una necesidad. El programa es bien explícito: sostenibilidad, energías limpias, eficiencia energética, no a las nucleares, no al maltrato animal… Quiero pensar que Equo no es un partido verde vacío de contenido. Su programa lo demuestra. Si Equo fuese un libro sería un mestizaje de La riqueza de las redes, de Jochai Benckler y Punto de mutación, del físico-ecologista Fritjof Capra. Lo mejor es que el libro estaría colgado en internet sin copy right. Y que los comentarios de los internautas serían tan importantes como el contenido del libro.

Os espero en Twitter: @bernardosampa


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