Posteado por: Bernardo | noviembre 25, 2011

El ascenso de los negros de Brasil

Reportaje mío publicado el domingo pasado en el Magazine de La Vanguardia

Central Globo de Producción, Zona Oeste de Río de Janeiro. Estudio G. El actor Lázaro Ramos, protagonista de la telenovela Insensato coração, descansa en un sofá. Viste elegante, con un toque informal: camisa azul, reloj plateado, mocasines negros. Maquillaje, luces, cámaras. André Guler –el personaje encarnado por Lázaro– entra en acción. Se levanta. Mira a Beto Fisher, interpretado por Petrônio Gontijo. Y habla, dibujando una sonrisa maliciosa: “Esa mujer es un auténtico bombón, hummm”. Un sofisticado Beto –chaqueta beige, ojos azules– rompe en una carcajada. “André Guler, eres un monstruo. ¿Otra mujer para tu colección?”. André sonríe. Sabe que es uno de los hombres más codiciados del país: un diseñador rico y atractivo. Está en la cima del mundo.

André Guler podría ser un personaje más. Un prototipo de triunfador que puebla las telenovelas brasileñas desde la noche de los tiempos. Pero un detalle le convierte en algo inédito: es negro. Negro y próspero. En los años sesenta, las actrices negras interpretaban a esclavas o empleadas domésticas. En 1984, el beso entre los actores Marcos Paulo (blanco) y Zezé Mota (negra) en Corpo a corpo provocó una conmoción nacional. André Guler es negro. Y muy rico. Por primera vez, el galán más influyente del día a día de Brasil –el del culebrón de las 9 de la noche– no encaja con el ideal blanco de descendiente de europeo.

Un detalle de la propia carrera de Lázaro Ramos, uno de los principales actores del país, explica la evolución de la cuestión racial. En el 2003, interpretó a otro André, en El hombre que copiaba, un pobre que falsificaba billetes con una máquina fotocopiadora. Negro=pobre. Negro=ladrón. Un personaje al límite, marginal. Hasta antes de ayer, en la real-ficción brasileña, los negros apenas si triunfaban en las áreas reservadas para ellos: el fútbol y la música. ¿Qué ha cambiado para que surja un personaje como André Guler? ¿Es un reflejo de una nueva realidad socioeconómica? Lázaro dice que “algo ha cambiado”. Los números refuerzan la teoría de la ascensión social de los negros y pardos (como se autodefinen en el censo en Brasil los mestizos de negro con otra etnia).
En 1999 apenas un 7% de los negros estudiaba en la universidad; en el 2009, el 28%. La tasa de crecimiento de la renta de la población negra entre 1998 y el 2008, según la Fundación Getúlio Vargas, fue el triple de la registrada entre los blancos. En la actualidad, el 53,5% de los negros pertenece a la clase media. Y un 14% del 1% más rico de la población son negros (casi el doble que en 1999). Brasil, el último país de América en abolir la esclavitud (1888), ¿ha llegado por fin a la democracia racial que Gilberto Freire, el sociólogo del mestizaje, idealizó en Casa-grande & senzala en 1933?

Continúa leyendo mi reportaje en Magazine de La Vanguardia


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: