Posteado por: Bernardo | enero 24, 2012

“Los hackers son los científicos de la nueva Ilustración”

 

 

Antonio Lafuente (@alafuente) es investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC). Ha estudiado  la relación de la ciencia con sus públicos y el conocimiento profano. Investiga la relación entre tecnología y sociedad. Es uno de los grandes defensores del término “procomún“. Participa activamente en los Labotatorios del Procomún de Medialab Prado de Madrid. Antonio ha respondido por correo electrónico a un largo cuestionario enviado por Código Abierto.  Sus respuestas son clarividentes, agudas, reflexivas, ácidas. Y muy críticas con el sistema:  “El gobierno debería respetar mejor las cuestiones de etiqueta. Tener mejores modales. Dar ejemplo con las formas”, “los blogueross y hackers son los nuevos científicos o filósofos de la Segunda Ilustración”, “el Estado-Nación es torpe, burocrático y homogenizador” “el asalto a las oficinas de Megaupload me recuerda a otras actuaciones que también exigieron pisotear derechos civiles y tratados internacionales, como sucedió en la invasión de Irak o en los campos de concentración de Guantánamo”, “habrá que vigilar a los grandes monopolios en internet”. Lee la entrevista completa. Y recuerda que 20 Minutos tiene licencia Creative Commons y puedes copiar y distribuir la obra, citando la fuente.

Llevas muchos años hablando del “procomún”. Mucha gente piensa que es la traducción o adaptación del “commons” de la cultura hacker anglosajona. Sin embargo, ya estaba en el diccionario de Antonio Nebrija (1492). ¿Cómo explicarías el concepto de procomún?

Lo que es de todos y de nadie al mismo tiempo. En el castellano antiguo más que describir una cosa, da cuenta de una actividad que se hace en provecho de todos. El procomún, los commons, en todo caso, no es definible, porque evoca la existencia de bienes muy heterogéneos que van desde los viejos pastos comunales a los nuevos mundos de la biodiversidad, el folclore o la gastronomía. ¿Cómo es posible que alguien esté reclamando que el ángulo de giro del eje de la Tierra es un procomún? ¿De dónde viene la necesidad de pensar la luz del Sol, la palabra de Dios o la lactancia materna como bienes comunes? ¿Por qué tanto ronroneo sobre la cultura popular, la privacidad o la seguridad? La respuesta es simple: disponemos de tecnologías que permiten convertir estos saberes en recursos y, a continuación, mercadear con ellos. A veces, sin embargo, no es la privatización la peor amenaza, sino la degradación del bien, y por eso hablamos tanto de CO2, asma, clima, polución y electrosmog. Cada día hablaremos más del aire como un bien común. El aire es un magnífico ejemplo de lo que nos pasa: nadie es tan poderoso que pueda prohibir la respiración, pero en cambio sí puede echar allí su basura como si se tratara de su basurero particular. En fin, el procomún, más que un concepto o un agregado de cosas, es un campo de experimentación en donde estamos contrastando las distintas formas de hacer política, las diferentes maneras de gestionar el espacio público y las nuevas formas de movilizar el conocimiento.

Sigue leyendo la entrevista en Código Abierto, mi blog en 20 Minutos.


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